RUTA ROMÁNTICA EN ALEMANIA

La ruta romántica es perfecta para conocer las facetas históricas más antiguas y esplendorosas de Alemania.

Este es un destino forzoso para los viajeros en el “Viejo Continente”; una nación con una vasta historia que puede complicar la elección de solo un sitio qué visitar pues hay mucho por recorrer.

Una excelente opción para conocer el esplendor y una de las facetas históricas más antiguas de Alemania es la ruta romántica: 410 kilómetros de ciudades medievales, castillos y extraordinarios monumentos, que dicho sea de paso, han conservado su apariencia original a los largo de los siglos, por ejemplo, el emblemático castillo de Neuschwanstein que parece salido de un mundo de ensueño.

Para comenzar el viaje lo ideal es llegar al aeropuerto cosmopolita de Frankfurt, rentar un automóvil para deleitarse en las carreteras cuyos paisajes son un placer y encaminarse a Wiesbaden, la opción ideal para recuperarse del jet lag; pequeña, elegante y sobria ciudad con edificios que nos remontan a un pasado repleto de historia, sede de magníficos conciertos, ópera y variados eventos.

Ya más adaptado al cambio de horario, inicia la ruta a escasos 75 kilómetros de Frankfurt, en el corazón de la zona vinícola de Franconia: Würsburg. Visita sus restaurantes gourmet a la altura de las grandes ciudades del mundo, disfruta una gran variedad de vinos y del Residence Palace, edificación que se encuentra en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Rotenburg ob der Tauber, ciudad amurallada, es la siguiente parada. Ésta se recorre de lado a lado con carruajes jalados por caballos y se admira a lo lejos caminando por la muralla. Está llena de hermosas calles empedradas y muchas tiendas de Navidad que al recorrerlas en inevitable  pasar un buen rato escogiendo entre miles de artículos imperdibles para comprar, desde un clásico cascanueces hasta figuras de viento.

Siguiendo el recorrido, visita el casco antiguo de Dinkelsbühl, el más bello de la ruta; Augsburg, una de las ciudades más antiguas de Alemania y Pfaffenwinkel, otro pueblito pintoresco en donde se puede visitar el imponente Palacio de Linderhof.

La ciudad más grande y cosmopolita es la siguiente parada. Entrando por una de sus tres famosas puertas Karlstor, Insartor o Sendlinger Tor, conocerás Múnich, reconstruida casi en su totalidad después de su ruina en la segunda Guerra Mundial. Ahí admira Marienplatz con el jardín que lo rodea, el mercado típico, la imponente Residencia y el Palacio de Nymphenburg, en el que se vive un rato en el lujo de la realeza. Después da un paso al presente y futuro en el mundo en el museo y la fábrica BMW para conocer la historia de esta famosa firma de automóviles.

Si tu visita está programada para septiembre, no puedes dejar pasar el tradicional Oktoberfest, en el que se degusta la variedad más grande de cerveza mientras música típica ambienta el evento, sin duda bailarás a tono con tarro en mano.

Ya casi al final de la ruta romántica, dirígete a Füssen para ver dos imponentes castillos: Hohenschwangau y Neuschwanstein.

El primero es desde donde el rey Luis II de Baviera veía la ambiciosa construcción de su obra maestra, el segundo: Neuschwanstein. Este es famoso porque cuenta con belleza tal que parece de cuentos de hadas y por si fuera poco, se accede a él en carruajes.

Como estamos seguros de que terminarás maravillado, no solo con los lugares sino con la gente, te aconsejamos ir a Berlín, capital alemana con una gama enorme de olores, sabores y lugares que visitar, en donde se percibe una cierta nostalgia del pasado y la grandeza del presente. Una ciudad que se disfrutará y se entenderá mejor luego de haber vivido la parte más añeja de Alemania en la ruta romántica.

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