NUEVA ZELANDA: MARAVILLA DE OCEANÍA

Formada por dos islas de una belleza inimaginable, este destino alberga en su superficie una variedad de maravillas naturales que uno pocas veces soñaría con apreciar en una misma aventura. Posee una geografía que permite a cualquier viajero experimentar las sensaciones que transmiten el bosque, la playa, el desierto y las grandes ciudades cosmopolitas como su capital, Auckland.

Alrededor del mundo, Nueva Zelanda es reconocida por su equipo de rugby. Más allá de su juego veloz y grandes victorias, los All Blacks atrapan a los fanáticos con una danza de guerra conocida como “Kapa Haka”, uno de los aspectos más simbólicos de los maoríes, habitantes originarios de estas islas del Pacífico Sur que en el siglo XVI, el capitán británico James Cook, terminaría por anexar al imperio anglosajón.

La impactante ciudad de Auckland, moderna y cosmopolita, con una arquitectura que remite a Seattle y Tokio, es la primera imagen que brinda la Isla del Norte. Para disfrutar de toda la ciudad, lo más recomendable es caminar o utilizar el servicio de transporte gratuito que hace un circuito interno uniendo los principales puntos de interés. La Sky Tower (torre emblema de la ciudad), The Harbour Bridge y el acuario Kelly Tarlton’s, son algunos de los lugares a visitar. Para los amantes del sol y la arena lo mejor es visitar Bay of Islands, en el extremo norte de la isla, disfrutarán sus elevadas temperaturas y aguas cálidas, además de formaciones rocosas y cabos para recorrer a bordo de una embarcación.

Algunos kilómetros al sur se encuentra Waitomo, en donde aguardan las Cavernas Luminosas para sorprender a cualquiera. En las profundidades, se encuentra un conjunto de cavernas formadas por roca volcánica que en su interior guardan un río subterráneo. La humedad del espacio se convierte en el albergue ideal para una especie de gusanos que por su color fosforescente, entre verde y blanco, brillan en la oscuridad; la escena pareciera ser una noche estrellada de verano pero bajo tierra.

En el corazón de la Isla del Norte se encuentra la maravilla natural de Rotorua, la ciudad de “Huevos podridos”, llamada así por el aroma a azufre que posee gracias a la actividad volcánica de la zona, esta se puede observar de primera mano en sus geisers, piletas de aguas termales y fumarolas en grandes cantidades, ¡es como ver al planeta en acción!

A pocos kilómetros se encuentra Taupo, que alberga uno de los lagos más grandes del país. Esta pequeña ciudad turística es muy amistosa y la vida nocturna es uno de sus atractivos, además de las Hukka Falls, cascadas de agua cristalina que desemboca en el lago y que atrae a cientos de visitantes que pueden apreciarla desde una plataforma a orillas del lago o desde un barco para observarla más de cerca.

Es posible trasladarse en ferry a la Isla del Sur ingresando a través de Malborough Sounds, una serie de islotes y canales estrechos de gran belleza que en algunos tramos, la embarcación queda a unos pocos centímetros de la tierra, es simplemente impresionante.

En el sur, la primera parada es Nelson donde es recomendable practicar kayaking en su bahía de agua celeste y descansar en las extensas playas de arena. Más abajo, se encuentran Greymouth y Hokitika, pueblos sumamente hermosos; su belleza aparece cuando uno experimenta la vida diaria del lugar, pero podemos seguir la aventura hasta llegar al primer gran atractivo: los glaciares Franz Joseph y Fox, inmensas masas de hielo incrustadas a los pies de la montaña más alta del país, el Monte Cook.

Una de las principales ciudades de la Isla del Sur es Queenstown, la capital del deporte extremo, que quien la visite podrá vivir el vértigo del salto en bungee, la velocidad del jetboating, el trabajo en equipo en el white water rafting y las sensaciones que provocan los deportes de nieve en el centro de esquí.

Y por supuesto, no podemos dejar de lado los fiordos de Milford Sound, la máxima atracción de la joya de Oceanía. Estas formaciones rocosas de gran altura caen directamente en el mar formando laberintos acuáticos. Para disfrutar este atractivo, se recomienda zarpar en un bote por la tarde, pasar la noche en él y desayunar entre los fiordos, rodeado de delfines y lobos marinos.

Déjate sorprender por todas las maravillas que hacen de estas dos islas un país de ensueño.

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