Al oeste de la península ibérica

Al oeste de la península ibérica, se encuentra un tramo de tierra semi-rectangular a la orilla del océano. A veces este destino pasa inadvertido por los viajeros que apuestan a descubrir Europa, sin embargo, es una especie de joya oculta: la calidez de su gente, las calles llenas de rincones donde parece haberse detenido el tiempo, su exquisita gastronomía… Portugal está ahí, listo para sorprenderte.

Exploraremos una de las maravillas que Portugal depara a sus visitantes: el norte. Allí encontrará  la aldea de Óbidos, a una hora de Lisboa. Al recorrer sus viñedos y sus murallas, iglesias y la calle principal decorada con azulejos, sabrás por qué esta preciosa aldea conocida también como La Villa de las Reinas, era el regalo nupcial por excelencia de los monarcas portugueses a sus esposas.

Luego, seguiremos en dirección al Valle del Duero en donde hallará el río del mismo nombre, el más importante del noroeste de la Península Ibérica que rodea una de las más antiguas regiones de viñedos del mundo. No dejes de visitar alguna de las fincas de la zona donde ofrecen degustaciones que despertarán tus sentidos al probar el vino que allí se produce, el vino de Oporto.

Concluye tu recorrido por el norte del país con una visita a Oporto, una ciudad con carácter que no se dejó afectar por la modernidad. Cuando camines por sus calles, reconocerás de inmediato las influencias francesas e inglesas en su arquitectura. Aquí, un punto obligado es la Torre de los Clérigos, de estilo barroco y la cual, gracias a su ubicación en la parte más elevada, te permite tener una privilegiada vista de toda la ciudad. Más adelante, da un paseo por la calle de Santa Catarina, en la zona comercial más importante de Oporto. Recorre sus tiendas y después toma un descanso en el Café Majestic, sitio que desde la década de 1920 fue punto de reunión por excelencia, atrayendo escritores y artistas.

Otro lugar que debes visitar es Coimbra, la ciudad de los estudiantes y sede de la universidad más antigua de Portugal. Anda por sus pasillos y visita la biblioteca de estilo barroco, esplendorosa, dorada, monumental, e donde a la entrada predomina el silencio. Termina tu visita en Oporto en el lado más moderno del país yendo a la Fundación Serralves o La Casa da Música, emblemas de la arquitectura contemporánea portuguesa que demuestran que la nación aún tiene muchas sorpresas bajo la manga.

Lisboa, la capital del país, es una parada obligada en tu viaje. La luz de esta ciudad te dejará enamorado, el río que la decora, el azul y los brillantes colores te dejarán una sonrisa en el rostro. Te proponemos iniciar con un paseo matutino en un fascinante velero donde podrás ver la metrópoli desde el río mientras el sol sale y te da la bienvenida. Después, descubre esta maravillosa ciudad en un recorrido por los barrios históricos a bordo del tradicional tranvía y andar por las callejuelas donde solamente este pequeño vehículo pasa estratégicamente… es el amarillo, el 28. Una de las visitas imperdibles es los Pastéis de Belém, en el barrio del mismo nombre, una pastelería cuya especialidad (pequeñas tartas de nata) son el emblemático rey de los dulces portugueses. Verá por qué hay tradiciones que los portugueses se niegan a perder.

Ven a descubrir este lugar que a pesar de su pequeña extensión, demuestra tener la grandeza suficiente para estar en los mejores destinos del continente europeo y alrededor del mundo.

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